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¿Cómo puedo estar segura de estar dándole los mejores alimentos a mi bebé?

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Acabo de iniciar la alimentación complementaria de mi hijo. Alterno purés y compotas con alimentos ya preparados. ¿Es la mejor solución?

Miércoles, Marzo 9th, 2016

Acabo de iniciar la alimentación complementaria de mi hijo. Alterno purés y compotas con alimentos ya preparados. ¿Es la mejor solución?

No es necesario romperse la cabeza preparando comidas en casa o sentirse culpable por darle papillas instantáneas a nuestro bebé. Cada modo de alimentación tiene sus ventajas y nos equivocaríamos si descartáramos alguno. Se trata de satisfacer las necesidades y gustos de nuestro niño.

Una alimentación complementaria

En la cocina te las arreglas muy bien y quieres que tu pequeño lo aproveche al máximo. Pero la preparación casera exige tiempo, una refrigeradora surtida y los elementos necesarios para la alimentación del pequeño. En cambio las papillas instantáneas son muy prácticas. Además, cuando el bebé inicia su alimentación complementaria, las cantidades que necesita son tan pequeñas que no resulta práctico cocinar treinta gramos de verdura. En conclusión, hay varias opciones válidas para satisfacer el apetito de tu hijo durante su primera etapa de alimentación complementaria.

¡Lo he hecho yo!

Cuando se comienza a diversificar la alimentación es clave estar al día en cuanto a electrodomésticos. Un procesador especial para bebés es ideal. Ese artefacto descongela, calienta, cuece al vapor y tritura en un abrir y cerrar de ojos. Si no puedes invertir en un aparato así, existen otras maneras de preparar los alimentos: una olla vaporera, una olla normal o cocinar en el microondas con un recipiente especial. Añade una buena licuadora para triturar fino y preparar cremas perfectas, sobre todo para los lactantes, ¡y ya está!

Desde el punto de vista de la organización, puedes preparar comida para varios días y congelarla. Intenta tener siempre hecha la próxima comida, pues no hay nada peor que cocinar de urgencia con un niño hambriento.

Finalmente, cuando vayas de compras calcula en función de los menús de la semana. Es la mejor manera de diversificar las comidas del niño, aunque se debe tener mucha planificación. Cuando compres los ingredientes, imagina cómo puedes utilizarlos en diversas recetas a lo largo de la semana.

Cuando la familia está compuesta por personas de edades muy distintas reserva las partes más tiernas del pollo o el pescado para los más pequeños. La pechuga del pollo para el bebé, por ejemplo.

Un último consejo: no sales ni endulces tus purés y compotas caseros, ya que las sales o azúcares naturales de las frutas y verduras se adaptan perfectamente al delicado organismo del bebé.

Finalmente, si tienes tiempo y ganas, prepara alimentos caseros para tu niño. ¡No es tan complicado! Y no olvides que cocinar es un juego en el que el bebé puede participar, aunque solo sea viéndote actuar en la cocina.

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