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Depresión post-parto

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Soy una mamá feliz... ¡que no deja de llorar! Nuestro bebé está sano y su papá también. Sin embargo, me siento triste, desbordada y sumamente culpable. ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer para que se me pase esta "depre"?

Martes, Febrero 2nd, 2016

Soy una mamá feliz... ¡que no deja de llorar! Nuestro bebé está sano y su papá también. Sin embargo, me siento triste, desbordada y sumamente culpable. ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer para que se me pase esta "depre"?

Casi dos tercios de las mamás se sienten tristes y deprimidas tras el parto. Esa cifra quizá no te consuele pero al menos constata una realidad: no eres la única que sufre la famosa depresión posparto. Si bien el concepto "depresión posparto" es ampliamente conocido, aún no sabemos medir sus implicaciones. Eso quizá se debe a que la mayoría de las mujeres prefieren olvidar ese periodo oscuro en el que se sienten gordas, feas e incapaces de estar a la altura de las circunstancias. Nuestro consejo para superar esa etapa es relativizar los problemas.

¿Por qué estoy siempre llorando?

Los síntomas de la depresión posparto varían de acuerdo a cada mujer. Unas lloran desconsoladas o se enfadan por cualquier pequeñez, otras no sienten ningún placer cuidando al bebé, incluso algunas se sienten tan cansadas que pierden las ganas de levantarse... Tranquila, ese estado es pasajero, puede durar desde unas pocas horas hasta unos diez días como máximo.

Ese periodo de tristeza marca una transición, el bebé y la madre ya no son uno. De pronto, tras la euforia del nacimiento, tienes la moral por los suelos, cansancio, mala imagen de ti misma, miedo a las nuevas responsabilidades, cambios de humor, insomnio y otros sentimientos negativos.

La depresión posparto se suele presentar entre el tercer y el décimo día después del nacimiento. De hecho, a veces se le llama el "síndrome del tercer día". Su causa es la reducción drástica de hormonas. Si a eso añades un sentimiento de vacío tras el parto, un bebé del que tienes que ocuparte las 24 horas del día y tus nuevas responsabilidades como madre... es fácil entender las razones de esa depresión.

Trucos para recuperar la sonrisa

Todo debería ir estupendamente... y, sin embargo, te arrastras en pijama todo el día, con el ánimo por los suelos. ¿Y si en lugar de sentirte culpable te dijeras a ti misma que tienes todo el derecho de sentirte así? El descanso es una prioridad absoluta tras un parto para recuperarse tanto física como mentalmente. ¿Eso es más fácil de decir que de hacer? De acuerdo. ¡Pide ayuda a tu entorno! Deja las compras, la limpieza, las comidas y el papeleo a tu pareja o a tu madre y concéntrate en ti misma, al menos durante algunos días.

Cuidarte significa concederte tiempo para dedicarlo a ti misma. ¿El bebé está dormido? Aprovecha para darte un relajante baño de espuma. ¿Acabas de darle el pecho? ¡Es el momento perfecto para tomarte un café con tu mejor amiga en la terraza! El papá se quedará con el bebé y tú volverás a tiempo para darle teta…

Además, si tienes ganas de hablar, no te cortes. Si lo necesitas, llama a tu mejor amiga tres veces al día, seguro que ella lo entenderá. Si tiene hijos, seguramente ha pasado por lo mismo.

Un consejo más. Usa y abusa de los mimos, besos y caricias a tu bebé. ¿Has visto? ¡Ya todo va mejor!

¿Depresión posparto o auténtica depresión?

Si tu depresión posparto se prolonga más de tres semanas o se inicia más de quince días después del nacimiento, se trata de algo más. Si nada es capaz de hacerte sonreír, ni el descanso, ni las visitas de los amigos, ni las primeras sonrisas de tu bebé, si no tienes apetito y lo ves todo negro, necesitas ayuda. Consulta con un especialista.

En efecto, puede que el desánimo no solo se deba a la reducción de hormonas, sino a una auténtica depresión. Si se trata de eso, seguramente necesitarás un seguimiento médico. Cuanto antes se diagnostique, el tratamiento será más eficaz.

También los papás sufren la depresión postparto

Las mujeres no son las únicas en verse afectadas por este periodo de tristeza. También los hombres pueden sentirse un poco deprimidos. Las causas son variadas: el estrés frente a las nuevas responsabilidades de papá, el temor de no estar a la altura de las circunstancias, el sentirse un poco relegado, el cansancio, entre otras. En algunos casos, incluso, esos sentimientos pueden aparecer antes del nacimiento del niño.

La mejor solución es hablar sobre esos sentimientos y descansar. La mamá también tiene un papel esencial. Si bien es cierto que al principio el bebé monopoliza toda la atención, es importante que no olvides a tu pareja y lo tranquilices con respecto a su nuevo papel de padre.

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