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Tengo la solución a los problemas de lactancia

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Dar el pecho al niño no siempre es un camino de rosas. ¿Qué medios existen para superar los obstáculos tradicionales?

Martes, Febrero 2nd, 2016

Dar el pecho al niño no siempre es un camino de rosas. ¿Qué medios existen para superar los obstáculos tradicionales?

Algunas reglas para cuidar mejor de tu pecho antes de cada toma:

- Lávate las manos
- Rocíate el pezón y sécalo cuidadosamente con una gasa estéril
- De vez en cuando, masajea e hidrata el pecho con una crema especial, sobre todo si tienes grietas.

Problemas de la lactancia

Grietas, congestiones, mastitis...Tras esos términos se esconden los problemas más corrientes que pueden perturbar la lactancia materna. Por otro lado, tu bebé puede acelerar repentinamente el ritmo de sus tomas o incluso rechazar el pecho. No entres en pánico, cada problema tiene su solución.

Grietas

-¿Qué son? Esas pequeñas fisuras o grietas que se producen en el pezón se deben a una mala posición de la boca del bebé durante la toma. Las grietas no tienen consecuencias para el bebé pero resultan muy dolorosas para la madre, a tal punto que suponen uno de los principales motivos para dejar la lactancia materna durante los primeros días y semanas.
- ¿Qué hacer? Asegúrate de que el pezón esté bien posicionado hacia la parte superior del paladar y de que la boca del bebé abarque buena parte de la aureola. Estos son algunos consejos que pueden ayudar: secar el pecho después de cada toma con una gasa estéril; humedecer la zona afectada con varias gotas de la propia leche, ya que esta tiene poder cicatrizante; utilizar almohadillas desechables para que los pezones permanezcan secos, aunque sea necesario cambiarlas cada hora; y, sobre todo, utilizar una crema hidratante especial para ese problema, que debe ser indicada por un médico. Si las grietas persisten al cabo de diez días de lactancia, consulta con tu médico.


Congestión

-¿Qué es? Se trata de una acumulación de leche en la glándula mamaria. Incluso puede llegar a provocar fiebre. El pecho se hincha, duele, se endurece y, a menudo, presenta un enrojecimiento. El pezón se aplana, lo que dificulta que el niño tome su leche y favorece la aparición de grietas.
- ¿Qué hacer? El único tratamiento eficaz es facilitar la salida de la leche mediante tomas de pecho o con un sacaleches para "vaciar" el pecho. También ayudan los masajes bajo una ducha de agua caliente... Si aplicas una compresa fría entre toma y toma, reducirás la hinchazón y el dolor. Comprueba, además, que tu sostén sea de la talla apropiada y no te comprima los pechos en exceso. Si con eso no basta, pide consejo al personal del hospital o a cualquier profesional competente. Todo dolor o tensión del pecho debe incitarte a aumentar la frecuencia de las tomas para evitar que la congestión derive en una mastitis.


Mastitis

- ¿Qué es? Se trata de una inflamación debida a un estancamiento de la leche en el pecho. Sus signos característicos son fiebre, dolor muscular, endurecimiento y enrojecimiento de la zona del pecho y mucha fatiga. Es causada porque el bebé toma el pecho menos tiempo del necesario o realiza menos tomas de las que debería y, por lo tanto, el pecho no se vacía lo suficiente. La sobreproducción de leche o la obstrucción de un canal lactífero son otras de sus causas. Presta mucha atención a tu cuerpo porque una mastitis mal cuidada puede derivar en un absceso.
- ¿Qué hacer? Da el pecho al bebé el tiempo que sea necesario, sin cronometrar la lactancia. También puedes drenar el pecho manualmente. Masajea la zona dolorida, durante y después de cada toma, partiendo de la caja torácica y yendo en dirección al pezón. Descansa. Si al cabo de ocho a veinticuatro horas los síntomas persisten y/o tienes fiebre, consulta rápidamente con tu médico.


¡El bebé quiere el pecho a cada momento!

Es normal. Las primeras semanas suponen para la madre y el niño un periodo de aprendizaje de la lactancia, cuyo éxito depende en gran medida de las tomas "a demanda". En promedio un lactante puede pedir el pecho de ocho a doce veces al día. Si lo reclama a todas horas, debes estar a su disposición. Esa excesiva demanda no durará más que unos días, el tiempo necesario para que la composición de la leche evolucione en función de las nuevas necesidades nutricionales del bebé. No olvides que dar el pecho no solo sirve para saciar al bebé. También le ayuda a desarrollar los sentidos del gusto, olfato y tacto. Además, lo distrae y le ofrece seguridad. La lactancia alcanza su ritmo normal hacia la sexta u octava semana. Confía en ti y en tu hijo.

El bebé rechaza el pecho

Ese comportamiento pasajero puede tener diferentes causas. No está necesariamente relacionado con tu producción de leche o con su calidad. Lo más importante es que te relajes, no es fácil, pero es indispensable. Al rechazar el pecho, tu bebé puede estar expresando un miedo, (una reacción violenta por tu parte cuando te toma el pezón, por ejemplo), un dolor (otitis, salida de los dientes, llagas...) o una sorpresa (has cambiado de crema hidratante y tus pechos no huelen igual). Al cabo de uno o dos días, todo volverá a la normalidad.

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